Seguramente más de una vez habrán leído o escuchado sobre éste término en la red: “Usabilidad”, y se habrán preguntado si al menos existe realmente esa palabra. El grado de Usabilidad es la medida que utilizan desarrolladores de software, diseñadores de interfaces, desarrolladores web y cargos similares para definir el nivel de accesibilidad, facilidad de uso y calidad de tecnologías aplicadas en el proyecto. Ya sea una página web, un programa de escritorio o un aparato electrónico, el nivel de Usabilidad se define basándose en pruebas técnicas y no clasifican el producto como bueno o malo, simplemente concluyen porcentajes de efectividad frente a las metas u objetivos planteados para el desarrollo del proyecto.
Ahora obviemos un poco la teoría y vámonos donde sé que entenderán mejor, a la práctica.
Imaginemos un caso ficticio para hacer la explicación de la definición. Tenemos una empresa de Desarrollo de Aplicaciones en la que se concreta un desarrollo de una aplicación. La aplicación consiste en un servidor de correos electrónicos gratuitos, estilo Hotmail, Gmail o Yahoo.
Los Objetivos de la aplicación son los siguientes:

  • Conseguir el mayor número de usuarios registrados.
  • Múltiples funcionalidades como redacción de correos, organización de correos por carpetas y gestión de los mismos.

La aplicación se desarrolla y una vez publicada, se empiezan a acumular y a estudiar estadísticas de uso de dicha aplicación… Luego de un par de semanas, se concluye:

  • El 97.3% de los usuarios que entran al sitio, se registran.
  • El 2.4% de los usuarios registrados, no utilizan al máximo todas las funcionalidades del sistema porque las desconocen, o simplemente dejan de utilizar el sistema porque nunca aprenden a manejarlo.

Basado en las estadísticas el director del proyecto concluye que la aplicación maneja los estándares requeridos para cumplir a cabalidad los objetivos propuestos con un alto nivel de Usabilidad.

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